History of St. Francis Parish: Origins of the Capuchins in Milwaukee

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It is not so untrue to say that where you find a Capuchin, you will find a fire. And that is true about St. Francis as well. Fires have plagued the Capuchins wherever they went.

In April of 1893, a fire broke out in St. Francis Church. A man had paid a visit to church and noticed a light on in the last confessional on the Gospel side of the church, but made nothing of it. After visiting a patient at St. Joseph Hospital, the man returned and discovered smoke pouring out of a church window. The smoke and fire were so thick that the Capuchins were unable to enter the church to remove the Blessed Sacrament from the tabernacle.

Windows had to be smashed, and water poured throughout the church. The damage was extensive. In addition to the confessional where the fire began, the fire had destroyed 20 pews in church along with the floor beneath them and even entered two rooms in the monastery next door. Several windows in church were broken, and soot and smoke covered the walls and ceiling.

The firemen determined that it was an act of arson. They discovered that the floor of the confessional where the fire began was soaked in kerosene. The guilty person was never found.

Next week, I’ll talk not just about the repairs after the fire, but the additions made to the church after the fire – additions which we enjoy today.

EspaƱol:

No falso decir que donde se encuentran a un Capuchino, encontrará fuego. Y esto aplica también en San Francisco. Los incendios han plagado a los Capuchinos donde quiera que vayan.

En abril de mil ochocientos noventa y tres, un incendio se dio en la iglesia de San Francisco. Un caballero hizo una visita a la iglesia y noto la luz en el último confesionario en el lado del evangelio, en la iglesia, pero no hizo pensó nada sobre eso. Después de su visita al Hospital de San José, el hombre regresó y descubrió el humo que salía por una Ventana de la iglesia. Era tanto el humo y el fuego que los Capuchinos no podían entrar la iglesia para remover El Santísimo del tabernáculo.

Las ventanas se tuvieron que romper y el agua se derramaba por toda la iglesia. El daño era extensivo. Además del confesionario donde el fuego comenzó, el incendio destruyo veinte bancos en la iglesia junto con el piso debajo de ellos e incluso dos cuartos del monasterio de al lado. Varias ventanas en la iglesia se rompieron, y el hollín y el humo cubrieron las paredes y el techo.

Los bomberos determinaron que fue un acto de incendio provocado. Descubrieron que el piso del confesionario donde el fuego comenzó estaba empapado en querosén. La persona culpable nunca fue encontrada.