Twenty-Ninth Sunday in Ordinary Time

Homily / October 18, 2020

If you are in the Parish Office during the week, it is about Thursday when you will hear me say to people, “It’s time to get my homily ready. Give me something to preach about!” You would be surprised at some of the responses I get from people. It usually gets us all laughing when people make suggestions for my homily.

In a very humorous way, someone last week said, “You can’t mix politics with religion.” I disagree. If politics affects our life - and it does - why can religion not critique our life and how politics affects our life? Did not Jesus address the politics of his day and condemn the practices of the scribes and Pharisees for their injustice and hypocrisy? We hear it in the Gospel today when Jesus caught the Pharisees and Herodians in their own hypocrisy about taxes. I won’t bother going through all the times that Jesus criticized the politicians of his day. Jesus’ message was very much directed to the unjust practices of those in power.

Some of what’s happening in our country violates what we believe about God and the message of Jesus. Catholics, living according to the message of Jesus, believe in the sanctity of human life. If we are to speak about pro-life, how do we treat one another from womb-to-tomb? Pro-life issues are much more than abortion. Pro-life issues include confronting racism. Pro-life issues address how we treat people who are immigrants. Pro-life issues include our care for the environment which, like human life, is God’s creation, too.

Jesus came among us to tell us of our God-given rights and freedoms as children of God. We can be proud of our democracy and the rights and freedoms that it affords to all people. Our democratic government is another reality. In my angrier moments, I say to myself that the hottest place in hell is reserved for those who use their power to enrich themselves at the expense of the poor and the vulnerable and the powerless. THAT is the message of Jesus, and it must be our message as well, particularly at the ballot box.

So I am telling you today how to vote: vote justice, because Jesus worked for justice. Vote not only for your rights, but especially for the rights of the poor and powerless, because Jesus stood up for the rights of the poor and powerless. Vote for the welfare of the entire human community and not for selfish, personal interests, because Jesus cared for all of us, and not just a select few. Vote for respect and honesty and truth, because these are the virtues that Jesus taught us. Vote with the message of Jesus in mind, because we have no only a right, but a responsibility to critique our life and our politics according to our faith and the teachings of Jesus. 

Español:

Si están en la Oficina Parroquial durante la semana, es casi los jueves cuando me oirán decirles a las personas, “Es tiempo de preparar mi homilía. ¡Dame algo para predicar!” Estarían sorprendidos con algunas respuestas que yo obtengo de las personas. Usualmente las sugerencias que las personas hacen nos hacen reír.

De una manera muy humorística, alguien en la semana dijo, “No puedes mezclar la política con la religión.” Yo, no estoy de acuerdo. Si la política afecta nuestra vida; ¡y lo hace! - ¿por qué la religión no critica nuestra vida y como la política afecta nuestra vida? ¿No se dirigió Jesús a la política de su día y condenó las prácticas de los escribas y los Fariseos por su injusticia y su hipocresía? Lo oímos en el evangelio de hoy cuando Jesús atrapó a los Fariseos y el partido de Herodes en su propia hipocresía acerca del tributo al César. Pero, no voy a molestarlos con tantos ejemplos de Jesús criticando a los políticos de su día. El mensaje de Jesús fue dirigido mucho a las practicas injustas de los en el poder.

Algo de lo que está pasando en nuestro país viola lo que creemos acerca de Dios y el mensaje de Jesús. Los católicos, viviendo según el mensaje de Jesús, creen en la santidad de la vida humana. Si hablamos acerca de pro-vida, ¿cómo nos tratamos unos a otros desde el útero hasta la tumba? Las cuestiones de pro-vida son mucho más que el aborto. Las cuestiones de pro-vida incluyen confrontar el racismo. Las cuestiones de pro-vida dirigen como tratamos a los inmigrantes. Las cuestiones de pro-vida incluyen nuestro cuidado del entorno que, como la vida humana, es también la creación de Dios.

Jesús vino entre nosotros para decirnos de los derechos y las libertades dadas por Dios como hijos de Dios. Podemos estar orgullosos de nuestra democracia y los derechos y libertades otorgadas a toda la gente. Nuestro gobierno democrático es otra realidad. En mis momentos más enojados, me digo a mí mismo que el lugar más caliente en el infierno es reservado para los que usan su poder para enriquecerse a sí mismos a expensas de los pobres, los vulnerables y los impotentes. ESE es el mensaje de Jesús, y debe ser nuestro mensaje también, particularmente en la urna de votación.

Entonces, les estoy diciéndoles hoy como votar: voten por la justicia, porque Jesús trabajaba por la justicia. Voten no solo por sus derechos, sino especialmente por los derechos de los pobres y los impotentes, porque Jesús defendió los derechos de los pobres y los impotentes. Voten por el bienestar de la comunidad humana entera y no por los intereses personales y egoístas, porque Jesús cuidaba de todos nosotros, y no solo unos pocos. Voten por el respeto y la honestad y la verdad, porque estas son las virtudes que Jesús nos enseñó. Voten con el mensaje de Jesús en mente, porque tenemos no solo el derecho, sino la responsabilidad de criticar nuestra vida y nuestra política según nuestra fe y las enseñanzas de Jesús.