The Nativity of the Lord

Homily / December 24 - 25, 2020

I have three weddings this month. And with the pandemic, you can imagine how difficult it has been for those couples. I did one wedding on December 12th. Days before the wedding, the hall cancelled their reservation because 30 people constituted a mass gathering. Then the best man tested positive for COVID-19 and couldn’t attend. The night before the wedding, the musician said that the music had to be changed to reduce the chance of contracting the virus.

You get the picture. This couple was so stressed by the time of the rehearsal. But the mother of the bride came up to me and said, “Having you here lifts our spirits and gives us such peace.” I was struck by her words. And I also felt responsible to make this wedding the very best it could be.

The first reading [tonight/today] spoke of the people who walked in darkness, living in a land of gloom, but now seeing a great light. I won’t depress you with all kinds of examples of darkness and gloom that we have experienced this year. You and I know them well. [Tonight/Today] we focus on the light – Jesus – that cuts through the darkness and gloom of our lives.

And it is not just the light of the Son of God come to birth in our lives. It is the light that you and I bring to others in whatever darkness and gloom occupies their lives. What I did for that wedding is what we all can do for others.

We celebrate Christmas every year not just to remember something past, but to recommit ourselves to being that light for others now. Thank you for being here [tonight/today]. For whatever celebrations are yours this Christmas, make sure that you bring something. Bring light, bring peace, and lift the spirits of those who feel like they are living in some kind of darkness and gloom. Don’t be a Scrooge. Don’t be a Grinch. Remember, its Merry Christmas, so make it merry with the light we have because of Jesus.

Español:

Yo tengo tres bodas este mes. Y con la pandemia, pueden imaginar lo difícil que ha sido para estas parejas. Celebré una boda el doce de diciembre. Unos días antes de la boda, el salón canceló su reservación, porque treinta personas se consideró una reunión masiva. Después, el padrino dio positivo a COVID-19 y no podía asistir. La noche antes de la boda, el músico dijo que la música necesitaba ser cambiada para reducir la posibilidad de contraer el virus.

Ustedes comprenden la situación. Esta pareja estaba muy estresada para el momento del ensayo. Pero la madre de la novia se me acerco y dijo, “Teniéndote aquí levanta nuestros espíritus y nos da tanta paz.” Me impresionaron sus palabras. Y también yo me sentí responsable de hacer esta boda la mejor.

La primera lectura [esta noche/hoy] habla del pueblo que caminaba en tinieblas, viviendo en tierra de sombras, pero ahora viendo una gran luz. Es lo que el nacimiento de Jesús hizo para nuestro mundo. No los deprimiré con todo tipo de ejemplos de tinieblas y sombras que hemos experimentado. Ustedes y yo los sabemos muy bien. Esta noche/Hoy] nos enfocamos en la luz – Jesús – que atraviesa por las tinieblas y sombras de nuestras vidas.

Y no es solo la luz del Hijo de Dios nacido en nuestras vidas. Es la luz que ustedes y yo llevamos a los demás en cualquier tinieblas y sombras que ocupan sus vidas. Lo que yo hice para esa boda es lo que todos nosotros podemos hacer por los demás.

Celebramos la Navidad cada año no solo para recordar algo pasado, sino comprometernos a nosotros mismos otra vez a ser esa luz para los demás hoy. Gracias por estar aquí [esta noche/hoy]. Para cualquier celebración suya esta Navidad, asegúrese de llevar algo. Lleve la luz, lleve la paz, y levante los espíritus de los que se sienten que están viviendo en tinieblas y sombras. No sea un Scrooge. No sea un Grinch. Recuerden, es Feliz Navidad, pues hágala feliz con la luz que tenemos debido a Jesús.