The Most Holy Trinity

Homily / June 16, 2019

I think it would be accurate to say that President Trump likes to brag. For example, he has publicly described himself as a genius. He is not shy about telling people that he has a very high IQ and a better vocabulary than other people.

The issue of bragging comes up in the second reading today. And it points out that we too like to brag or boast. We boast about two things: we boast not about ourselves, but about the glory of God. Secondly, we boast about our afflictions. This second part is a little more challenging than the first. But it speaks of the role of God – Father, Son, and Holy Spirit – in our lives and through human history.

One of the philosophy classes I took was in logic. And St. Paul sets up a logical equation in the second reading. He says that affliction produces endurance, and endurance produces proven character, and proven character produces hope. In this way, we understand how our afflictions and sufferings bring us something good. It is a great mystery to many people, because often we have a hard time understanding our afflictions and sufferings. But to people of faith, we know and believe that our sufferings unite us with Christ and have meaning in our lives.

Still, it is a difficult reading to accept. What is my response to suffering in my life? When endurance is required of me, how patient am I? Can we describe ourselves as people of proven character?

I believe that there are people all around us who make this mystery and these qualities real. I had the funeral of Eugene Browning last week, an alumnus of St. Benedict School. And at the funeral, a Hospice volunteer offered a few words, struggling through his tears. He spoke of the gentleness and positive attitude of Eugene as he slowly neared his death. But he also talked about the incredible care and love shown to Eugene by his wife. One of his lines spoke of how Eugene’s eyes would light up whenever his wife entered the room, as if he were seeing her for the very first time. They were married for 62 years until his death.

When I read St. Paul’s logical equation in the second reading, I wrote one of my own. Listen and think if this doesn’t apply to your lives, too: Suffering produces humility. And humility produces gratitude. And gratitude produces love of God. It is that love of God that runs consistently through the Father, through the Son, and through the Holy Spirit not only now, but throughout all of human history.

Español:

Pienso que sería preciso decir que al Presidente Trump le gusta alardear. Por ejemplo, en público, ha descrito a sí mismo como un genio. No es tímido al decirle a la gente que él tiene un coeficiente intelectual muy alto y un vocabulario mejor que otras personas.

La cuestión de alardear está en la segunda lectura de hoy. Y señala que a nosotros también nos gusta alardear. Alardeamos acerca de dos cosas: alardeamos no acerca de nosotros, sino acerca de la gloria de Dios. Segundo, alardeamos acerca de nuestras aflicciones. La segunda parte es un poco más desafiante que la primera. Pero habla del papel de Dios – Padre, Hijo, y Espíritu Santo – en nuestras vidas y en la historia humana.

Una de las clases en filosofía que tomé en colegio, fue lógica. Y San Pablo ofrece una ecuación lógica en la segunda lectura. Dice que la aflicción produce la resistencia, y la resistencia produce carácter probado, el carácter probado produce la esperanza. De esta manera, comprendemos como nuestras aflicciones y sufrimientos nos llevan hacia algo bueno. Es un gran misterio para mucha gente, porque frecuentemente tenemos un tiempo duro tratando de comprender nuestras aflicciones y sufrimientos. Pero para la gente de fe, sabemos y creemos que nuestros sufrimientos nos unen con Cristo y tiene significado en nuestras vidas.

Todavía así, es una lectura difícil de aceptar. ¿Cuál es mi respuesta al sufrimiento en mi vida? Cuando la resistencia se requiere de mí, ¿Qué tan paciente soy yo? ¿Podemos describirnos como gente de carácter probado?

Yo creo que hay personas alrededor de nosotros quienes hacen este misterio y estas cualidades reales. Tuve el funeral de Eugene Browning la semana pasada, Eugene fue alumno de la escuela de San Benedicto. Y en el funeral, un voluntario del Hospicio ofreció unas palabras, mientras luchaba con sus lágrimas. Habló de la amabilidad y la actitud positiva de Eugene mientras se acercó a su muerte. Pero habló también acerca del cuidado y el amor increíble demostrado por su esposa. En una de las líneas habló de como los ojos de Eugene brillaban cuando su esposa entraba al cuarto, así como si la viera por primera vez. Fueron esposos por sesenta y dos años hasta su muerte.

Cuando yo leí la ecuación lógica de San Pablo en la segunda lectura, escribí una propia. Oigan y piensen si no aplica a sus vidas también: el sufrimiento produce la humildad. Y la humildad produce la gratitud. Y la gratitud produce el amor de Dios. Es ese amor de Dios que corre consecuentemente por el Padre, por el Hijo, y por el Espíritu Santo no solo ahora, sino por toda la historia humana.