The Ascension of the Lord

Homily / May 16th, 2021

Kathy Hunter was a Michigan friend of mine who was an incredible mother, wife, and a great finance director for the Catholic Church in Detroit. Sadly, she died of cancer over twenty years ago. I remember crying almost uncontrollably at her funeral. Her death was such a sad loss for everyone, especially for her three boys who were all under the age of 14. But as she was dying, she very confidently told her family and friends: “I won’t leave you. Just call on me, and I will be there for you.”

Those are nice words. But when it came to Kathy, she meant it. I’ve never felt anyone so close to me in my life after their death. I have called on Kathy, because she was such a woman of faith, and I truly have felt her presence with me at times when I needed her, even more than twenty years after her death.

Today, as we talk about Jesus’ Ascension into heaven, we hear in the readings of his departure from the disciples. I wonder how they felt. After years of following Jesus, I would imagine that the disciples had become very comfortable listening to him, relying on him, following his direction. But now he is gone. Without the leader, what happens now? Jesus said to them, “I won’t leave you. Just call on me, and I will be there for you. I will send you the Holy Spirit.”

You parents have a similar experience. At some point, your children leave the home. You might even be pushing them out the door! Whatever the case may be, it’s time to leave. And it’s hard for parents and children. There’s nervousness and worry on the part of both parents and children. But so often, the relationship between parents and children becomes even stronger. The love of parents does not end, and children come to realize the great blessing they have in their parents and all that their parents have done for them. You good parents are a reminder of the love of Jesus for the disciples, but also of the need to let go and let your children live life on their own. I wouldn’t be surprised to know that you too in so many words have said to your children, “I won’t leave you. Just call on me, and I will be there for you.”

Are you someone who looks at the glass half-empty or half-full? If half-empty, you probably focus on the departure of Jesus. But if you look at glass as half-full, this feast of the Ascension of Jesus is a reaffirmation that while the physical Jesus is no longer here, his presence is surely with us. All we need to do is call on him, and he will be there for us.

Español:

Kathy Hunter era una amiga mía de Michigan quien, además, era una madre increíble, también era directora de finanzas para la Iglesia Católica en Detroit. Tristemente, murió de cáncer hace más de viente años atrás. Yo recuerdo, que llore casi incontrolablemente en su funeral. Su muerte fue una pérdida muy triste para todos, especialmente para sus tres hijos quienes tenían menos que catorce años. Pero, mientras estaba muriendo, les dijo con confianza a su familia y amigos, “No te dejaré. Solo llámame, y estaré ahí para ti.” 

Esas son palabras bonitas. Pero cuando se trataba de Kathy, ella lo decía en serio. Yo nunca he sentido a nadie tan cerca de mí en mi vida después de su muerte. Yo le he llamado a Kathy, porque era una mujer de fe, y verdaderamente he sentido su presencia conmigo en los tiempos cuando yo he necesitado, aún a más de viente años después de su muerte.  

Hoy, mientras hablamos acerca de la Ascensión de Jesús en el cielo, oímos en las lecturas sobre su salida ante los discípulos. Me pregunto cómo se sintieron ellos. Después de años de seguir a Jesús, yo imagino que los discípulos se sentirían ya muy cómodos al escucharlo, confiando en él, siguiendo su dirección. Pero, ahora se ha ido. Cuando el líder se va, ¿qué pasa ahora? Jesús le dijo, “No te dejaré. Solo llámame, y estaré ahí para ti. Les enviaré el Espíritu Santo.” 

Ustedes, padres, tienen la misma experiencia. En algún momento, sus hijos se van de la casa. ¡Ustedes quizás están empujándolos hacia la puerta! Cualquiera que sea el caso, es tiempo salir. Y es duro para los padres y los hijos también. Hay nerviosismo y preocupación por parte de ambos. Pero frecuentemente, la relación entre los padres y los hijos se hace aún más fuerte. El amor de padres no termina, y los hijos se dan cuenta de la gran bendición que tienen en sus padres y todo lo que sus padres han hecho por ellos. Ustedes, buenos padres, son un recordatorio del amor de Jesús por los discípulos, pero también de la necesidad de dejar ir y dejar que sus hijos vivan su propia vida. No me sorprendería saber que ustedes también en tantas palabras, les han dicho a sus hijos, “No te dejaré. Solo llámame, y estaré ahí para ti.”  

¿Es usted alguien que mira el vaso medio vacío o medio lleno? Si es medio vacío, probablemente se centra en la salida de Jesús. Pero, si mira el vaso medio lleno, la festividad de la Ascensión de Jesús es una reafirmación que mientras la parte física de Jesús ya no está aquí, su presencia esta ciertamente con nosotros. Todo que necesitamos hacer es llamarlo, y él estará ahí por nosotros.