Holy Thursday

Homily / April 1st, 2021

As much as we celebrate the gift of the Eucharist at the Last Supper, the Church gives us the Gospel of Jesus washing the feet of the disciples. What is the Church trying to tell us in that?

Remember that in Jesus’ day, travel was on foot or by animal. Animals walking along dirt roads leave their excrement along the way. Between dirt from the road and excrement from animals, anyone walking on those roads would have some pretty dirty, stinky feet.

Think about your own feet for a moment. Our feet are one of the most sensitive parts of our bodies. How many of us are ticklish when it comes to our feet?

A person washing someone’s feet then would be dealing with the dirtiest, ugliest and most sensitive part of our bodies. And that’s where we find Jesus at the Last Supper. That’s were we find Jesus in our lives: at our dirtiest, at our ugliest, and at our most sensitive.

Because of COVID-19, we do not have the washing of the feet in our Mass tonight. And maybe that’s good. As St. Teresa once wrote, “Christ has no body now, but yours.” Instead of Jesus washing the feet of his disciples, it’s our turn to wash the feet of those who feel dirty and ugly and sensitive. For this too is Eucharist – being the Body of Christ for others.

Español:

Aunque celebramos el regalo de la Eucaristía en la Última Cena, la Iglesia nos da el evangelio de Jesús lavando los pies de los discípulos. ¿Que está tratando la Iglesia de decirnos en eso?

Recuerden que, en el tiempo de Jesús, se viajaba a pie o con animales. Los animales a medida que pasan los caminos de tierra dejan su excremento al pasar. Entre la tierra de la carretera y el excremento de los aminales, cualquier persona que pasara en esos caminos tendría los pies sucios y apestosos.

Piensen en sus propios pies por un momento. Nuestros pies son una de las partes más sensitivas de nuestros cuerpos. ¿A cuántos de nosotros nos dan cosquillas cuando se trata de nuestros pies?

De manera que, una persona al lavar los pies de alguien estaría entonces tratando con lo más sucio, lo más feo, y lo más sensitivo de nuestros cuerpos. Y es allí donde encontramos a Jesús en la Última Cena. Es allí donde encontramos a Jesús en nuestras vidas: en los tiempos más sucios, más feos, y más sensitivos.

Debido al COVID-19, no tenemos el lavatorio de los pies en nuestra Misa esta noche. Y quizás está bien. Así como Santa Teresa una vez escribió, “Cristo no tiene un cuerpo ahora, excepto el suyo.” En lugar de Jesús lavando los pies de sus discípulos, es nuestro turno para lavar los pies de quienes se sienten sucios, feos y sensitivos. Pues esto también es la Eucaristía – ser el Cuerpo de Cristo para los demás.