Holy Thurday

Homily / April 18

The Passion was read last Sunday for Palm Sunday and we will hear it again tomorrow for Good Friday. As I listened to it this year, one line particularly caught my attention. You will remember how Pilate was in conversation with Jesus who says to Pilate, “Anyone committed to the truth hears my voice.” And Pilate replies, “Truth? What does truth mean?”

Sadly, in our day, truth has little or no meaning. People will say something that has no basis in the truth, fully expecting to be believed. It creates chaos in our lives as nothing can be sure, nothing can be relied upon, for all real truth is gone. Have you heard of the organization called Politifact? It checks the truth of statements made by public figures. It is a sad statement of our time that such an organization needs to be in existence. And even more tragically, they are very busy these days.

We will close this Mass recalling Jesus’ time in the Garden of Gethsemane and his appearance before the Jewish authorities – a time when truth and justice disappeared. Even his closest disciples were unwilling to stand for the truth they knew about Jesus. As we celebrate the Eucharist and Jesus’ Last Supper, as we remember the service to which we are called in faith, we must also recommit ourselves to the truth. And the truth unveiled over these three days is that Jesus not only has the word of truth, but is the truth himself – a truth that he was willing to prove to the point of dying on the cross.

Español:


La Pasión se leyó el domingo pasado en el Domingo de Ramos, y la oiremos otra vez mañana, en Viernes Santo. Mientras la escuché este año, una línea en particular llamó mi atención. Ustedes recuerdan como Pilato estaba en conversación con Jesús quien le dice a Pilato, “Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.” Y Pilato le replicó, “¿Que es la verdad?”

Tristemente, en nuestros días, la verdad no tiene mucho significado. Una persona dirá algo que no tiene fundamentos en la verdad, esperando totalmente ser creído. Crea un caos en nuestras vidas pues nada es seguro, nada puede ser confiado, pues toda verdad real se va. ¿Conoce usted la organización que se llama Politifact? Verifica la verdad de las declaraciones hechas por las figuras públicas. Es una declaración triste que en nuestros tiempos tal organización deba existir. Y aún más trágico, esa organización está muy ocupada en estos días.

Terminaremos esta misa recordando el tiempo de Jesús en el Jardín de Getsemaní y su apariencia antes las autoridades judías -  un tiempo cuando la verdad y la justicia desaparecieron. Aun sus discípulos más cercanos no querían defender la verdad que sabían acerca de Jesús. Mientras celebramos la Eucaristía y La Última Cena de Jesús, mientas recordamos el servicio a que somos llamados en fe, debemos volver a comprometernos también a la verdad. Y la verdad develada sobre estos tres días es, que Jesús no solo tiene la palabra de verdad, sino que es la verdad en sí mismo – una verdad que estaba dispuesto a probar al punto de morir en una cruz.

Fr. Mike