Fourth Sunday of Easter

Homily / April 25th, 2021

There is something of a contest that I’ve noticed on Facebook lately. It has to do with “Who is the GOAT?” First of all, what is “GOAT”? The letters stand for “the greatest of all time”, and one such contest is about the greatest basketball player of all time. Inevitably, the name of Michael Jordan comes up repeatedly. He was an incredible basketball player. But for all of his greatness and success, I came across this quote of his recently: "I’ve missed more than 9000 shots in my career. I’ve lost almost 300 games. 26 times, I’ve been trusted to take the game-winning shot and missed. I’ve failed over and over and over again in my life. And that is why I succeed."

This Easter season brings that lesson home to us in a powerful way. The first reading speaks of Jesus as the stone which the builders rejected. By all accounts, he was the stone rejected by the people of his day, someone who failed miserably, in the most humiliating manner possible – crucifixion. Stop right there for a moment. How many times do we stop to think of Jesus as a failure, someone who was rejected? There is some comfort for us in remembering that Jesus experienced failure and rejection, too. Take another moment to think about the times when you and I have failed or been rejected – failed to reach a goal of ours, rejected by someone in a relationship, failed to get the job we wanted.

Rejection and failure are normal experiences of life. Let me say that again: rejection and failure are normal experience of life. All too often, we feel alone in that experience and think that we are the only ones who fail. We’re not. In fact, rejection and failure may be necessary and important experiences for us, because, as Michael Jordan would say, as Jesus showed us, we learn from those moments. Jesus’ crucifixion taught us that the story doesn’t end there.

The Gospel of the Good Shepherd today tells us that Jesus will never leave us abandoned or rejected. If you or I are that one sheep that strays from the flock, just like the stone which the builders rejected, Jesus will be after us. God has a “cornerstone” in mind for each and every one of us. You and I have a place in God’s masterplan, and without your part or my part, that masterplan is incomplete. You and I are valued in the eyes of God, valued so much that today’s second reading calls us God’s very own children. You can’t more valued than that.

The great reformer Martin Luther is credited as saying, “Love God and sin boldly!” Please don’t leave here today and tell people that Fr. Mike told us to sin boldly. Too many of you would take me up on that! But to modify his quote, I will say, “Love God and fail boldly.” Because it may be the richest learning that we will experience in life as shown in the dying and rising of Jesus. If there’s any true GOAT, the true greatest of all time, it’s Jesus who only got there by experiencing failure and rejection.

Español:

Hay algo sobre un concurso que he notado en Facebook recientemente. Es acerca de “¿Quién es [en inglés] el GOAT?” Primero, ¿qué es el GOAT? Las letras significan “lo más grande de todo el tiempo”, y un semejante concurso es acerca del mejor jugador de baloncesto de todo el tiempo. Inevitablemente, el nombre de Michael Jordan se menciona repetidamente. Era un jugador increíble. Pero por toda su grandeza y éxito, recientemente descubrí este dicho de él: “He fallado más de novecientos tiros en mi carrera profesional. He perdido casi trecientos juegos. Veintiséis veces, me han confiado hacer el tiro ganador del juego y fallé. He fallado una y otra y otra vez en mi vida. Y por eso es que tengo éxito.”

La temporada de la Pascua lleva esa lección a nuestro hogar para nosotros de una manera poderosa. La primera lectura habla de Jesús como la piedra que los constructores rechazaron. Por todas las cuentas, era la piedra rechazada por la gente de su día, alguien falló miserablemente, de la manera la más humillante posible – en la crucifixión. Alto ahí por un momento. ¿Cuántas veces nos detenemos nosotros y pensar en Jesús como un fracaso, como alguien quien fue rechazado? Hay algún consuelo para nosotros en recordar que Jesús experimentó el fracaso y rechazo también. Tomen otro momento para pensar en los tiempos cuando usted o yo hemos fallado o sido rechazados – fallamos en alcanzar un objetivo de los nuestros, fuimos rechazados por alguien en una relación, fallamos al obtener un trabajo que queremos.

El rechazo y fracaso son experiencias normales de nuestras vidas. Permítanme repetirlo otra vez: el rechazo y fracaso son experiencias normales de la vida. Frecuentemente, nos sentimos solos en esa experiencia y pensamos que somos los únicos que fallan. De hecho, el rechazo y fracaso serían experiencias necesarios e importantes para nosotros, porque, así como Michael Jordan dice, así como Jesús nos mostró, aprendemos de esos momentos. La crucifixión de Jesús nos enseñó que la historia no termina ahí. 

El evangelio de hoy del Buen Pastor nos dice que Jesús nunca nos dejará abandonados ni rechazados. Si usted o yo somos esa oveja que se extravía del rebaño, justo como la piedra rechazada por los constructores, Jesús estará tras nosotros. Dios tiene “una piedra angular” en mente para cada uno de nosotros. Usted y yo tenemos un lugar en el plan maestro de Dios, y sin su parte o mi parte, ese plan maestro está incompleto. Usted y yo somos valorados ante los ojos de Dios, valorados de tal manera que la segunda lectura de hoy nos llama los propios hijos de Dios. No puede ser más valioso que eso.

El gran reformador Martin Luther se acredita al decir, “¡Ama a Dios, y peca con valentía!” Por favor, no se vayan de aquí hoy y diciéndole a la gente que el Padre Miguel nos dijo que pecáramos con valentía. ¡Muchos de ustedes me tomarían la palabra! Pero, modificando su dicho, les digo, “Ama a Dios, y fracasa valientemente.” Porque sería el aprendizaje más rico que experimentaremos en la vida como se muestra en la muerte y resurrección de Jesús. Si hay algún GOAT verdadero, lo más grande de todo el tiempo, es Jesús quien solo llegó para experimentar el fracaso y rechazo.