Third Sunday in Ordinary Time

Homily / January 22, 2017

In my spare time, usually at night when I can’t sleep, I am reading a book about the Popes, a very good and interesting book written by Richard McBrien, a respected and critical Catholic author.  He brings out some very interesting facts particularly about the early Popes.  For example, for centuries, all that the early Popes did was try to get the Catholic faith straight!  They were constantly going back-and-forth on whether a belief was an acceptable teaching or a heresy.  One Pope, Honorius, was even condemned by the Church for promoting one of the heresies!  It sounds like it was a pretty wild time in the Church. 

The second reading sounds like it was a pretty wild time in Corinth, as Paul tried to get the Corinthians to remember some basics about this Christian faith.  He’s saying, “It’s not about me!”  Isn’t that a refreshing attitude?!  Paul was a very humble and honest man who could’ve accepted all the praise that people were willing to give him.  But his wisdom comes in giving credit to Jesus for anything good in his life.  Essentially, he’s saying “If you see something good in me, look harder, because it’s not me.  It’s Jesus in me.”

As you listened to the first reading, you might have been thinking, “That reading sounds familiar.”  It should.  It’s the reading we heard on Christmas Eve.  It identifies Jesus as the light that pierced the darkness of the world at his birth.  If there’s any reason why we’re hearing it today, it is because that light of Jesus is in us, or at least should be in us.  Yes, Christmas is done, but not the need for us to bring light to those who live in some sort of darkness in their life: the poor, the sick, the lonely, the dying, the depressed.  In our RCIA class last Monday night, the presenter asked us, “Do people ever identify you as a Christian or a Catholic?  How do they know?”  The class offered answers such as our personal example, kindness and respect, care for others.  Like the disciples in the Gospel, we are called, called to be that light of Jesus, that presence of Jesus in our own lives, in our own way.  That’s part of the reason why we receive a candle in baptism: to remind us that throughout our life, we must be the light of Christ for others. 

In The Lion King, Simba is gazing into a pond, looking for his father.  And when he doesn’t see him, Rafiki tells him “Look harder.”  It’s one of my favorite lines from the movie, because it reminds me that, like St. Paul, if people see good things in us, they need to look harder.  They need to look harder to see that it’s not us, but the presence of Jesus within us.

Español:

En mi tiempo libre, normalmente en la noche cuando no puedo dormir, leo un libro acerca de los Papas, un buen libro muy interesante escrito por Ricardo McBrien, un respetado autor y crítico de la Iglesia Católica.  En el libro, presenta algunos hechos muy interesantes particularmente acerca de los primeros Papas.  Por ejemplo, por siglos, todo lo que los primeros Papas hicieron fue para tratar de ofrecer la fe católica correcta.  Estaban constantemente yendo y viniendo sobre si una creencia era una enseñanza aceptable o una herejía. El Papa, Honorio, fue incluso condenado por la Iglesia por promover una de las herejías. Suena como que era un tiempo duro en la Iglesia.

La segunda lectura, suena como que era un tiempo loco en Corintio, pues Pablo trató de hacer a los Corintios recordar algunos esenciales acerca de esta fe Católica.  Está diciendo, “¡No es acerca de mí!”  ¿Acaso no es eso una actitud refrescante? Pablo era un hombre muy humilde y honesto quien podría aceptar toda la alabanza que la gente estaba dispuesta darle, pero su sabiduría viene en dar crédito a Jesús por cualquier bien en su vida.  Esencialmente, está diciendo, “Si usted ve algo bueno en mí, mire más fuerte, porque no soy yo, es Jesús en mí.”

Mientras escuchaban la primera lectura, ustedes a lo mejor estaban pensando, “Esa lectura suena familiar.”  Puede ser, ya que es la lectura que escuchamos en la Nochebuena.  Identifica a Jesús como la luz que atravesó las tinieblas del mundo en su nacimiento.  Si hay alguna razón por la cual estamos escuchándolo hoy, es porque esa luz de Jesús está en nosotros, o por lo menos, debe estar en nosotros.  Si,  la Navidad ha terminado pero no la necesidad de llevar la luz a los que viven en algún tipo de las tinieblas en su vida: los pobres, los enfermos, los solitarios, los que están muriendo, los deprimidos.  En nuestra clase de RICA el lunes pasado, el presentador nos preguntó, “¿Alguna vez las personas les han identificado como un cristiano o un católico?  ¿Cómo ellos lo saben?”  La clase ofreció respuestas como: nuestro ejemplo personal, la bondad y el respeto, el cuidado por los demás.  Como los discípulos en el evangelio, somos llamados, llamados para ser esa luz de Jesús, esa presencia de Jesús en nuestras propias vidas, en nuestras propias maneras.  Esa es parte de la razón porque recibimos una vela en el bautismo: para recordarnos que por nuestra vida, debemos ser la luz de Cristo para los demás.

En la película, El Rey León, Simba está mirando en un charco, buscando a su papá.  Y cuando no lo ve, Rafiki le dice, “Mira más fuerte.”  Es una de mis líneas favoritas de la película, porque me recuerda que, como San Pablo, si las personas ven buenas cosas en nosotros, necesitan mirar más fuerte.  Necesitan mirar más fuerte para ver que no somos nosotros, sino la presencia de Jesús dentro de nosotros.