The Epiphany Of The Lord

Homily / January 7, 2018

Last year, Baudry was the Capuchin postulant who offered volunteer service here at St. Francis.  He worked a lot with the Youth Group and also with home visits to people who were sick or elderly.  He is a wonderful young black man originally from Africa who had this happy, positive attitude about life!  He was such a happy person that often he would be singing aloud as he worked in the Parish Office.  When he walked into a room, he brightened the room with his personality and attitude toward life. 

I think of Baudry today because Epiphany is the celebration of Jesus, the Light to all the nations.  In the Epiphany, we think a lot about the three kings, but if you listen carefully to the readings for today and in this Christmas season, the readings talk a lot about light and how Jesus was that light that pierced the darkness of our world.  Even the star that guided the wise men in the Epiphany story is a reminder of the light that Jesus was and still is to the world. 

Epiphany is another Christmas for people of many cultures, the Puerto Rican culture especially.  It is a time of celebration and great joy as gifts are exchanged in commemoration of the gifts brought to Jesus by the wise men.  If we go a little deeper into the meaning of this day, we find ourselves challenged not only to recognize the light of Jesus, but to be that same light of Jesus in our lives.  You might remember that in Baptism, the baby getting baptized is given a candle as a symbol of Jesus who is our light.  But I often comment how our faith requires that we too be a light for others.  In the midst of our celebration today, we need to check into our lives to see how much of a light we have been to others, or realize that we have contributed more to the darkness of our life than to the light.

The light that we are called to be is more than just lighting up a room when we walk into it, like Baudry.  Our light needs to bring people out of their darkness.  It happens when we visit someone who is sick or in the hospital.  It happens when we contribute to the needs of the poor, even when we ourselves are not that rich.  It happens when we welcome people who are different than ourselves – people of other races and languages.  The story of the wise men tells us that one of them was black.  Especially in our city, especially in our parish, how do we treat black people?  Do we recognize the light of Christ, the presence of Christ that is in them as much as in ourselves?

Last Sunday, we talked about how we are clothed and what people see in us when it comes to our values, our attitudes, and our faith.  Today, the Scriptures ask us, challenge us to be the very light of Christ.  As a new year opens up for us, it seems like there are more and more areas of darkness in our world.  Let us then be light, an even stronger light than what we were last year, so that our lives, our example, and our love can bring hope and light and peace to the people who dwell in darkness.

Español:

El año pasado, Baudry fue el postulante capuchino que ofreció su servicio como voluntario aquí en San Francisco. El trabajo con el Grupo de los Jóvenes y también con las visitas a los viejitos enfermos.  Originalmente de África, Baudry es un joven negrito maravilloso, ¡quien tenía una actitud feliz y muy positiva acerca de la vida!  Era una persona tan feliz que frecuentemente cantaba en voz alta mientras trabaja en la oficina parroquial.  Cuando Baudry entra en un cuarto, su personalidad y actitud brillan para la vida.

Pienso en Baudry hoy porque la Epifanía es la celebración de Jesús, la Luz para todas las naciones.  En la Epifanía, pensamos mucho acerca de los tres reyes, pero si escuchan cuidadosamente a las lecturas para hoy y en esta temporada navideña, las lecturas hablan mucho acerca de la luz y como Jesús era la luz que perforaba las tinieblas de nuestro mundo.  Aun la Estrella que guiaba los sabios en la historia de la Epifanía es un recordatorio de la luz que Jesús era y todavía es para el mundo.

La Epifanía es otra Navidad para mucha gente de muchas culturas, especialmente para la cultura puertorriqueña. Es un tiempo de celebración y gran alegría pues los regalos son compartidos en conmemoración de los regalos que fueron llevados a Jesús por los sabios.  Si investigamos más profundamente en el significado de este día, nos encontramos a nosotros mismos desafiados no solo para reconocer la luz de Jesús, sino para ser es misma luz de Jesús en nuestras vidas.  Recordaran que, en el bautismo, el bebé recibe una vela como símbolo de Jesús, quien es nuestra luz.  Pero frecuentemente menciono como nuestra fe requiere que nosotros también seamos una luz para los demás.  En el medio de nuestra celebración hoy, necesitamos verificar nuestras vidas para ver tanto de una luz hemos sido a los demás, o nos damos cuenta que hemos contribuido más a las tinieblas de nuestra vida que a la luz.

La luz que somos llamados a ser es más que brillar al entrar en un cuarto como lo hace Baudry.  Nuestra luz necesita llevar a las personas fuera de sus tinieblas.  Pasa cuando visitamos a alguien que está enfermo o en el hospital.  Pasa cuando contribuimos a las necesidades de los pobres, aun cuando nosotros mismos no somos tan ricos.  Pasa cuando aceptamos a las personas que son diferentes a nosotros– personas de raíces y lenguas diferentes.  La historia de los sabios nos dice que uno de ellos era negro.  Especialmente en nuestra ciudad, especialmente en nuestra parroquia, ¿cómo nosotros tratamos a las personas negras?  ¿Reconocemos nosotros la luz de Cristo, la presencia de Cristo que está en ellos tanto como en nosotros?

El domingo pasado, hablamos acerca de cómo estamos vestidos y lo que la gente ve en nosotros cuando se trata de nuestros valores, nuestras actitudes, y nuestra fe.  Hoy, las Escrituras nos preguntan, nos desafían a ser la propia luz de Cristo.  Mientras un nuevo año comienza para nosotros, parece como hay más y más áreas de tinieblas en nuestro mundo.  Que seamos entonces una luz, una luz aún más fuerte que lo que éramos el año pasado, para que nuestras vidas, nuestro ejemplo, y nuestro amor puedan llevar la esperanza y la luz y la paz a la gente que habita en la oscuridad.