THE EPIPHANY OF THE LORD

Homily / January 8,2017

It is well known that the Three Kings brought gifts of gold, frankincense and myrrh to the child Jesus.  But what gifts do we bring?

Gold is considered one of the richest of earthly materials.  And in faith, we believe that riches ultimately come from God and are meant to be shared with others.  It was a little over a year ago that John Kelly died, and in his will, he gave his car and home to the parish as a final gift on his part.  Recently, the parish was able to sell John’s home.  This morning, we might give thanks to God for John’s generosity, the giving of good people like yourselves, and that of others that allows ministries in our parish to flourish.

Frankincense is burned to show honor to someone.  It is part of our call to recognize and honor the goodness that we see in others as a way of building up this Body of Christ.  The other night, I spoke about Baudry, the Capuchin postulant who is doing his volunteer ministry here at St. Francis.  With him present, I said, “I’ve never met anyone who so embodies what we call Franciscan joy.”  He’s happy all the time!  He sings when he’s working in the Parish Office with myself and Melissa.  I tell him, “There is no joy here!”, and he only laughs at me all the more.  Our words of praise for others is a form of frankincense that we offer in recognizing great talents in others.

Myrrh symbolizes a spirit of sacrifice that was part of Jesus’ life and death and which must be a part of our life, too.  When Luz Ortiz- Carby was recuperating from surgery, she spent some time with her sister and brother-in-law.  Luz and I talked about the extraordinary care that they showed Luz in her recovery.  And in the true and best spirit of sacrifice, they were the first to say that it was no sacrifice; it was an honor to care for their sister.  

Epiphany means manifestation, the revelation of Jesus as the Son of God.  We are called to reveal Christ to others in our own lives too, through whatever offerings we have.  The gifts that we share with others are the gold, frankincense, and myrrh that we offer.  Christmas and the gift-giving that goes with it are over.  But the Epiphany calls us to continue that sharing of what we have with others, especially with the poor and needy.  That same manifestation and revelation of Christ is shown in us through our sharing with others.

Español:

Es bien conocido que los Tres Reyes llevaban los regalos de oro, incienso, y mirra al niño Jesús.  ¿Pero cuáles regalos llevamos nosotros?

El oro es considerado uno de las mayores riquezas materiales en el mundo y en la fe, creemos que las riquezas vienen de Dios y deben ser compartidas con los demás. Ya hace casi hace un año que Juan Kelly murió, y en su testamento, le dejo su coche y hogar a la parroquia como un regalo final de su parte.  Recientemente, la parroquia vendió su hogar.  Esta mañana, nosotros debemos dar gracias a Dios por la generosidad de Juan, por ser persona de entrega así como ustedes mismos lo que permite a los ministerios de nuestra parroquia florecer.

El incienso se quema para mostrar honor a alguien.  Es parte de nuestra llamada para reconocer y honrar la bondad que vemos en los demás como una manera de fortalecer el Cuerpo de Cristo. La otra noche, hablaba acerca de Baudry, el postulante capuchino quien está haciendo su ministerio voluntario aquí en San Francisco. Pude decir sobre él y con el presente que, “Nunca he encontrado a alguien que encarne tanto lo que llamamos el gozo Franciscano.”  ¡Está feliz todo el tiempo!  Canta cuando está trabajando en la Oficina Parroquial conmigo y con Melissa.  Le digo, “¡No hay gozo aquí!”, y él solamente se ríe hasta mas no poder. Nuestras palabras de alabanza por los demás es una forma de incienso que ofrecemos en reconocer los grandes talentos en los demás.

La mirra simboliza un espíritu de sacrificio que era parte de la vida y muerte de Jesús y que debe ser parte de nuestra vida también.  Cuando Luz Ortiz-Carby estaba recuperándose de su operación, pasó tiempo con su hermana y cuñado.  Luz y yo hablamos acerca del cuidado extraordinario que ellos le mostraron a Luz en su recuperación.  Y todo fue hecho en el verdadero y más grande espíritu de sacrificio, ellos fueron los primeros decir que no fue un sacrificio sino más bien fue un honor para ellos cuidar de su hermana.

La Epifanía significa “manifestación”, la revelación de Jesús como el Hijo de Dios.  Nosotros somos llamados revelar a Cristo a los demás y en nuestras propias vidas también, por cualquier ofrenda que tenemos.  Los regalos que compartimos con los demás son el oro, el incienso, y la mirra que ofrecemos.  La Navidad y la entrega de regalos que le acompañan se ha terminado, pero la Epifanía nos llama a continuar ese compartir de lo que tenemos con los demás, especialmente con los pobres y necesitados.  Esa misma manifestación y revelación de Cristo es mostrada en nosotros por nuestro compartir con los demás.