Sixth Sunday of Easter

Homily / May 28, 2017

Some of us are old enough to remember a character on Saturday Night Live called The Church Lady.  And what was her favorite line?  “Well, isn’t that special?!” 

Special is what we are, if we hear the message of the Gospel today.  We are special in the eyes of God who has given us a special gift: the gift of faith that allows us to see what is truly right and good in our lives and in our world.

What is so special or different about us?  We see life differently in any number of ways.  Think about these examples and see for yourself if we don’t live a little differently than others because of our faith in God.

For us, truth matters.  In the Gospel, Jesus gives us the Spirit of Truth.  But we live in a world where truth doesn’t matter anymore.  If you want proof, just listen to our politicians.  We are witnesses to truth in a world that sadly does not care about truth.

We are all sons and daughters of God, brothers and sisters who care for one another, regardless of color, race, sexual orientation, language, religion or creed.  If we cannot recognize and respect the God who is in all, we do not recognize and respect God either.

Any success or accomplishment of ours is not ours, but belongs to God.  It is not us, and it is not all about us.  That goes against the idea that success is the result of our good labors.  That doesn’t go far enough.  Our lives are bold proclamation that everything that we are, everything that we have, everything that we do comes from God. 

Our word is a commitment that is sacred.  We are faithful to our word and our commitments because God was faithful in word and commitment to us.  God promised to send us a Savior, and God did.  In today’s Gospel, Jesus promises us that “I will not leave you orphans.”  And the word of Jesus is true.  Jesus sent us the Spirit just as one reminder that we will never be alone.  As I grow older myself, I realize that the best friend that I’ll ever have in life is God.  Many friends come and go, but the love and friendship of God never ends, never leave us.

Not everyone understands these examples, but we are blessed in knowing them and the rewards of happiness, fulfillment, and peace that they bring.  That truly is special.

Español:

Algunos de nosotros somos lo suficientemente viejos como para recordar un personaje del programa Saturday Night Live que se llamaba “La Señorita de la Iglesia”.  ¿Y cuál era su línea favorita?  “¿Bueno, no es eso especial?”

Especiales es lo que somos, si oímos el mensaje del evangelio de hoy.  Somos especiales en los ojos de Dios quien nos ha dado un regalo muy especial: el regalo de fe que nos permite ver lo que es verdadero y bueno en nuestras vidas y en nuestro mundo.

¿Qué es tan especial o diferente acerca de nosotros?  Vemos la vida de diferentes maneras.  Piensen sobre esos ejemplos y vean por si mismos si no vivimos un poco diferente que los demás debido a nuestra fe en Dios.

Para nosotros, la verdad importa.  En el evangelio, Jesús nos da el Espíritu de Verdad.  Pero vivimos en un mundo donde la verdad ya no importa.  Si quieren prueba, solo escuchen a nuestros políticos.  Somos testigos a la verdad en un mundo que tristemente no cuida de la verdad.

Todos nosotros somos hijos e hijas de Dios, hermanos y hermanas quienes cuidamos el uno al otro, a pesar del color, raza, orientación sexual, lengua, religión, o credo.  Si no reconocemos y respetamos a Dios que está en todos, no reconocemos ni respectamos a Dios tampoco.

Cualquier éxito o logro de nosotros no es nuestro, sino que pertenece a Dios.  No es de nosotros, y no es todo es acerca de nosotros.  Va contra la idea que dice que el éxito es el resultado de nuestras obras.  No va lo suficientemente lejos, nuestras vidas son proclamación fuerte que todo que somos, todo que tenemos, todo que hacemos viene de Dios.

Nuestra palabra es un compromiso que es sagrado.  Somos fieles a nuestra palabra y nuestros compromisos porque Dios fue fiel en palabra y compromiso a nosotros.  Dios prometió enviarnos a un Salvador, y Dios lo hizo.  En el evangelio de hoy, Jesús nos promete que “No los dejaré desamparados o huérfanos.”  Y la palabra de Jesús es verdadera.  Jesús nos envió al Espíritu justo como un recordatorio de que nunca estaremos solos.  Mientras más envejezco, me doy cuenta que el amigo más grande que tendré en la vida es Dios.  Muchos amigos vienen y van, pero el amor y la amistad de Dios nunca termina, nunca nos deja. 

No todo el mundo comprende estos ejemplos, pero somos bendecidos en saberlos y en reconocer las recompensas y la alegría, la satisfacción personal, y la paz que traen.  Eso verdaderamente es especial.