Holy Thursday Mass

My mother will be 90-years-old this summer. My mother isn’t all that physically strong anymore, but even now at her age, she opens her garage to all who will donate clothing and children’s items. Even when Mom isn’t home, people know where the garage key is, and they open the garage themselves and leave their donated items. When her garage is full, she calls me to come and take the donated items to the House of Peace. I think she’s more excited about donating items to the House of Peace than she is in seeing me! But I marvel at her example: at the age of 89, she is still active in ministry, active in serving others.

Tonight, we celebrate the creation of Eucharist. And it was no coincidence that Jesus did it in connection with service: washing the feet of his disciples. The two are inseparable. And like my mother, our responsibility to serve never ends until the day we die. We cannot receive Communion without accepting the responsibility of serving others.

Before we receive Communion today, we will again participate in the washing of hands, a sign of the service that is at the heart of the Eucharist. Let us pay closer attention tonight to the commitment we make to offer ourselves in service to others as our understanding of what the Eucharist truly is.

Español:

Mi mamá cumplirá noventa años este verano. Mi mama ya no es tan fuerte físicamente como lo era antes, pero aún a su dad, ella les abre su garaje a todos que donan ropa y artículos para niños. Aun cuando mamá no está en casa, la gente sabe dónde está la llave para abrir el garaje, y ellos abren el garaje por sí mismos y dejan sus artículos donados. Cuando mi mamá ve que su garaje está lleno, me llama para ir y recoger los artículos donados y transportarlos hasta la Casa de Paz. ¡Yo pienso que ella está más emocionada sobre las donaciones para la Casa de Paz que por verme a mí! Pero me maravillo con su ejemplo: a la edad de ochenta y nueve, ella todavía está activa en ministerio, activa en servir a los demás.

Esta noche, celebramos la creación de la Eucaristía. Y no fue una coincidencia que Jesús lo hizo en conexión con el servicio: lavando los pies de sus discípulos. Los dos son inseparables. Y como mi mama, nuestra responsabilidad en servir no termina hasta el día en que morimos. No podemos comulgar sin aceptar la responsabilidad de servir a los demás.

Antes de recibir la Comunión hoy, participaremos en el lavatorio de los pies, un signo del servicio que está al corazón de la Eucaristía. Pongamos atención esta noche al compromiso que hacemos de ofrecernos a nosotros mismos en servicio a los demás como nuestra comprensión de lo que es la Eucaristía.