14th Sunday in Ordinary Time

St. Francis of Assisi had a healthy outlook on our human life.  Basically he said that if God could come to earth in our human form, how bad can this human form of ours be?

That’s why I struggle a little with the second reading that puts our human body at odds with our spiritual nature.  Maybe a more positive spin on that reading goes this way: as followers of Christ, we are called to rise above all those human ways of ours that are not exactly Christlike.  We are called to be better people, even if it means a sacrifice on our part.

Last weekend, I stopped at a drive-through to pick up something to eat.  I parked my car where the attendant told me to park, but another customer didn’t like it and started dropping F-bombs at me.  I decided it was better just to let him vent and say what he needed to say.  Similarly, there are people in our lives who drive us crazy or who have hurt us.  In charity and in faith, it is our duty – hard as it is – to treat them as we would treat Christ, to take the high road as the second reading says to us, and to respond with kindness and even love.

It is how we live by the Spirit, and not by the darker side of our human nature.  Every time we come to Mass, we ask for that strength to live throughout the week as better people.  And we thank God for showing us the way – a way that says it’s not alright to do something because everyone else does it – but a way to live our lives as people filled with the Spirit of God.

Español:

San Francisco de Asís tenía una perspectiva muy positiva sobre la vida humana.  Básicamente, pensaba que, si Dios pudiera venir al mundo en nuestra forma humana, ¿Qué tan mala podría ser nuestra forma humana?

Es por eso que me toma un poco de tiempo reconocer en la segunda lectura cuando pone nuestro cuerpo en oposición con nuestra naturaleza humana.  Quizás un giro más positivo en esa lectura es: como seguidores de Cristo, somos llamados elevarnos por encima de todas nuestras maneras humanas que no son exactamente como las de Cristo.  Somos llamados ser mejores personas, aun si significa un sacrificio de nuestra parte.

El fin de semana pasado, yo pase por un drive-through para recoger algo de comida.  Aparqué mi coche donde el operador me dijo que aparcara, pero a otro cliente no lo le gusto y comenzó a lanzar las bombas de F hacia mí.  Decidí que fue mejor permitirle ventilar y decir lo que necesitaba decir.  Del mismo modo, hay personas en nuestras vidas que nos hacen locos o quienes nos han herido.  En la caridad y la fe, es nuestro deber -  tan difícil que pueda ser – tratarlos como pudiéramos tratar de Cristo, para tomar el camino más alto, así como la segunda lectura nos dice, y responder con la bondad y aun el amor. 

Es como vivimos según el Espíritu, y no por el lado más oscuro de nuestra naturaleza humana.  Cada vez que venimos a misa, pedimos por esa fuerza para vivir como mejores personas durante la semana.  Y le damos gracias a Dios por mostrarnos el camino – un camino que dice que no está bien hacer algo porque todas las personas lo hacen – sino un camino que nos lleve a vivir nuestras vidas como personas llenas con el Espíritu de Dios.